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Año XXXVIII | Edición 454 - Julio 2010 | Argentina
     
    Técnicas de armas
   
MOA y Paralaje
Dos temas frecuentes al corregir la precisión de la mira, y que en ocasiones pasan desapercibidos por quienes se inician en el tiro deportivo.
  Por Vinicio Frigeni *
   

Un concepto no tiene nada que ver técnicamente con el otro porque tratan problemáticas diferentes, pero ambos suelen confluir en la pedana al momento de calibrar una mira telescópica. Los MOA están estrictamente vinculados con la dirección, y el paralaje con el foco entre el objetivo y el retículo. Una dupla que puede conspirar contra la precisión y debe ser corregida, tanto se realice precisión como caza mayor.

MOA. La sigla proviene del término minuto de ángulo (en inglés, minute of angle), una medida angular que representa las 60 avas parte de un grado sexagesimal visto a 100 m de distancia, lo que equivale a 29 mm. Es decir, una diferencia de un MOA a 91,44 m (100 yardas) equivale a un desplazamiento de 2,66 cm respecto del punto de impacto del proyectil. Para muchos, un error despreciable de sólo pensar en las cifras, pero lo suficientemente grosero como para que un disparo a la paleta pueda ser ineficaz en la presa, porque a 150 m estamos hablando de 4,36 cm, y a 200 m de casi 6 de pura matemática, sin tener en cuenta la influencia del pulso, el viento... Y sin considerar que el mal calibrado puede ser aún más grosero: en síntesis, bastan 6 MOA de error a 150 m para quedar fuera de un blanco de precisión, de 50 cm de diámetro.

Ajustes. Por lo expuesto, los tornillos de ajuste de las torretas suelen venir calibrados en saltos (clicks) de 1/8 (3,6 mm a 100 m), 1/4 (7,25 mm), 1/3 (9,7 mm), 1/2 (14,5 mm) y 1 MOA (29 mm), dependiendo de las marcas y modelos (1/8 apenas se ve en los de muy alta gama), siendo el más común el de 1/4. De todos modos, antes de realizar los ajustes es necesario chequear en qué sistema angular se encuentran expresados los MOA, porque hay varias posibilidades, aunque la más frecuente suele ser la que aquí mencionamos. Como puede observarse, hasta ahora hablamos sólo de minutos de ángulo, sin considerar tipos de retículos, tratamiento de cristales, variabilidad de aumentos (zoom) y, ni siquiera, la trayectoria que describe el proyectil, todos elementos que influyen de manera significativa en la precisión.

Paralaje. El concepto resulta de una suerte de complementariedad entre los términos paralelo y eje, y refiere a dos imágenes que se encuentran en ejes paralelos pero no se superponen ópticamente, causando en el ojo una sensación de falta de nitidez (en nuestro caso, al alejarse el blanco del foco de la mira se produce un desplazamiento de los ejes que lleva a que al mirar a través del objetivo, según como se ubique el rostro, el blanco pareciera moverse y resulta imposible hacer centro). Para la Real Academia Española el término no está vinculado a las armas, sino a la astronomía, y significa: “Diferencia entre las posiciones aparentes que en la bóveda celeste tiene un astro, según el punto desde donde se supone observado”. Digamos, entonces, que el error de paralaje provoca visualmente que la imagen se forme un poco por delante o por detrás del retículo, lo que no permite mantenerlo en foco (en el mismo plano) juntamente con el blanco. Y vale aclarar también que sólo algunas marcas permiten efectuar este tipo de corrección.

Detección. Coloque el fusil sobre unas bolsas de arena en la pedana, ubique el ojo rector a la distancia óptima del ocular (7 cm suele ser lo frecuente) y observe un punto fijo a través de la mira. Mueva la cabeza hacia arriba y abajo sin tocar el arma. Si la imagen del objeto se desplaza respecto del retículo, ello indica que se encuentra en otro plano y que, por lo tanto, requiere ajuste. En general, cuanto mayor sea la distancia entre focos, más grande será el paralaje y la corrección a efectuar.

Cómo se corrige. Las miras modernas suelen poseer un corrector de paralaje, que no es otra cosa que un tubo donde se encuentra montado el objetivo, y que permite girarlo para adelantar o retrasar el lente. De no ser el caso, habrá que llevarla a un especialista para que la ajuste a la distancia deseada. Son las dos alternativas más conocidas. A modo de cierre, basta decir que en el tiro de caza un mínimo error de paralaje puede no hacer gran diferencia, pero que en la modalidad de precisión resulta intolerable, porque los aciertos terminarán dependiendo de la distancia y posición a la que se ubique el ojo respecto del ocular. Por ello, una vez calibrados los MOA y el paralaje será necesario disparar unos cuantos cartuchos a fin de comprobar la certeza de los ajustes, porque no siempre resultan ser tan óptimos como se cree en un principio.

*Instructor de tiro y experto en armamento.

 

     

 
   

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