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Lectura de síntomas |
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Cuáles son los signos de alerta a los que el dueño debe prestar atención. Cuándo es necesario recurrir al veterinario y cuándo esperar un tiempo más. |
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Por Gabriel Yabo * |
La mayoría de las veces que suena el teléfono de mi consultorio se trata de propietarios de mascotas que sospechan o detectan alguna dolencia de su animal, por cambios en la conducta o en la anatomía. Y el llamado es para saber si el trastorno requiere de una intervención profesional o es un mal pasajero. Por supuesto que el llamado es preferible a la unilateral decisión del propietario de esperar a ver cómo la naturaleza y el tiempo cooperan en la resolución del problema, lo que en muchos casos sólo complica la terapéutica que se debe implementar o, sencillamente, hace más difícil la curación porque la enfermedad se encuentra en un estado avanzado. A partir de estos llamados tratamos de reunir algunos de los signos y síntomas más comunes, para determinar con cuáles y hasta cuándo se puede esperar o, en su defecto, requerir la asistencia inmediata de un profesional.
Síntomas digestivos. Es, posiblemente, el aparato digestivo donde más problemas podemos encontrar y donde la evidencia de que existe un trastorno es de lo más evidente y llamativo. Lo que se suele observar con frecuencia es inapetencia, vómitos y diarrea. Con respecto a lo primero, si se presenta sola no es para alarmarse, porque una pequeña indigestión bien puede quitarles el apetito. Si, por el contrario, la inapetencia se prolonga más allá de las 24 horas y presenta algún otro signo como decaimiento, puede ser necesaria una consulta. Los episodios de vómitos no siempre son preocupantes si se dan solos. En estos casos, se debe someter a nuestro can a un ayuno sólido de por lo menos 24 horas, dando agua fría y de a poca cantidad. Si luego de esto el cuadro continúa, se impone una consulta profesional. Con respecto a las diarreas pasa algo parecido: debiera someterse al animal a 12 horas de ayuno sólido y luego intentar aportar una dieta astringente, como arroz recocinado con algún queso blanco, de a poca cantidad y varias veces al día. Si con esto y tras 48 horas el cuadro no revierte es conveniente consultar.
Síntomas respiratorios. La tos es el más significativo, la cual si persiste es motivo de consulta pues puede tratarse de una infección de las vías respiratorias altas, o de la manifestación de un trastorno cardíaco, sobre todo en canes de edad avanzada. Los perros no suelen padecer resfríos que duran una semana como ocurre en las personas, por lo que no es común verlos con secreciones nasales.
Síntomas del aparato
músculo esquelético. En estos casos solemos ver rengueras o dificultad deambulatoria continua después de un período de reposo. Si estos síntomas persisten por más de 48 horas o no vemos que claramente disminuya la intensidad de su expresión, se impone una consulta. No es recomendable medicar con antiinflamatorios que quiten el dolor, ya que si el problema es traumático nuestro amigo no hará el reposo necesario.
Síntomas generales. El decaimiento es muy llamativo y existen muchos motivos que lo pueden provocar, como indigestiones y estados febriles. Estimativamente hay que esperar 24 horas para ver cómo evoluciona, siempre que no se acompañe de otros síntomas. Signos como mucha sed junto con aumento de micción son para ser tenidos en cuenta, ya que muchas patologías cursan con estas dos manifestaciones (entre ellas, diabetes e infecciones renales o del tracto reproductivo de la hembra). Toda vez que aparezcan será importante controlarlas ya que su persistencia impone una consulta profesional.
Rascado persistente. Todos los que tenemos perros hemos visto a nuestro amigo rascarse de vez en cuando sin darle mayor importancia. Sin embargo, un rascado persistente puede ser indicativo de la presencia de parásitos externos (la causa más común), y hasta de enfermedades alérgicas o metabólicas, por lo que un animal con lesiones auto infringidas por el rascado es siempre motivo de atención por parte de los propietarios. |